
¡No fue un ataque cardíaco!, según dicen sus hijos, pero la realidad es que el ataque ya le venía de camino. No pueden tapar el cielo con la mano. El Topo ha sido un hombre de mucha fiesta. Eso es así dada su vocación por la música.
Recuerdo que me encontraba una noche en una farmacia de Mayagüez, de momento se escucha una voz tarareando algo, y luego, ¡como pedro por su casa!, El Topo, que quería que se le atendiera de inmediato. Bueno, tuve la cortesía y le dije a la empleada que lo atendiera. El hombre estaba bien alegre. De pasitos "pa' qui y pa' ya". Venia de cantar y tal perece que se sentía mal.