Si usted ha alcanzado la gobernación de Puerto Rico, luego de montar una de las campañas políticas más llena de engaños que se halla visto, por obligación usted tiene que buscar la estrategia necesaria para mantener la mentira entre sus seguidores. Pero de donde saca usted el dinero. Pues es fácil. Despide 30 mil empleados públicos, logra reducir el presupuesto de salarios y beneficios y por otro lado aumenta la partida del presupuesto de publicidad gubernamental.
Pero esta publicidad esta cargada con más mentiras. La mentira es un arma. Y son necesarias porque siempre existe el fanático estúpido que necesita que se le alimente su creencia... ¡no sea que un día valla a despertar!.
