Guillermo y Catalina, los duques de Cambridge, regresaron al palacio de Buckingham para participar en la fiesta nocturna que el príncipe Carlos de Inglaterra ofrecerá a unos 300 invitados con motivo de su boda hoy en la abadía de Wesminster.
Catalina dejó su vestido de novia y eligió otro diseño de Sarah Burton, que trabaja para la firma del fallecido modisto Alexander McQueen: un vestido de noche blanco satén con una falda circular adornada con brillantes bordados en torno a la cintura.
